Normalicemos las emociones en Día de Muertos o Hanal Pixán

El Día de Muertos o Hanal Pixán como es conocido en Yucatán, que significa “comida de las ánimas”, es una de las celebraciones más apreciadas localmente. Esta tradición es una expresión afectuosa para conmemorar a las personas que ya no están en vida pero que, a través de una comida especial a manera de ofrenda a estos seres queridos, se les invita a acompañarnos en los meses de octubre y noviembre, en las fechas en las que tienen “permiso” para visitarnos.

Detrás de este ambiente de celebración y alegría es común que aparezcan emociones asociadas a los procesos de duelo que experimentamos cuando ya no tenemos con nosotros a este ser querido, como tristeza, enojo, culpa, frustración. Este contacto con la pérdida, por más incómodo que resulte, es también una forma de conexión con lo que valoramos.

En psicología se nos enseña que el camino hacia la regulación emocional no es eliminar las emociones difíciles e incómodas, sino aprender a experimentarlas y a emplearlas adecuadamente. En este contexto, el Día de Muertos o el Hanal Pixán actúan como un recordatorio de que sentir tristeza también es una forma de honrar la vida y el vínculo que existió y que permanece emocionalmente en nosotros, con recuerdos, aprendizajes, costumbres, olores, etc.

El duelo es un proceso normal y adaptativo que suele verse favorecido por los rituales tradicionales, ya que nos ofrecen mecanismos naturales y saludables de afrontamiento que facilitan su transitar:

  • Armar un altar con ofrendas no es revivir el pasado, sino mantener un diálogo simbólico con quien partió. Es decirle: “aquí sigues, en mi historia”, lo que ayuda a integrar su legado sin negar su ausencia.
  • Compartir anécdotas del ser querido permite dar sentido a la pérdida. Nombrar el recuerdo en voz alta nos ayuda a reorganizar los pensamientos y la identidad sin esa persona, pasando del “no está” al “estuvo y dejó huella”.
  • Podemos sentir tristeza, enojo y gratitud al mismo tiempo. La ausencia no borra el amor, y la celebración no cancela el dolor. Estas prácticas nos recuerdan que no necesitamos eliminar la tristeza demás emociones para sanar.

Estas fechas podemos tomarlas como una invitación a reconciliarnos con el dolor, no a negarlo. Permítete sentir esa tristeza que emerge frente a la foto, ese nudo en la garganta al encender la vela. Honrar a quienes partieron también implica honrar las emociones que su ausencia despierta, reconociendo que, al darnos permiso de sentir, nos damos permiso para seguir viviendo con libertad.

¿Cuándo buscar acompañamiento profesional?

Sentir tristeza en estas fechas es natural. Sin embargo, si el malestar se vuelve persistente o limita tu vida cotidiana, podría tratarse de un duelo complicado. Conviene buscar apoyo psicológico si:

  • Te aíslas constantemente o evitas cualquier referencia a la persona fallecida.
  • Te resulta difícil funcionar en tu trabajo o estudios mucho después de la pérdida.
  • Usas alcohol/sustancias o te desconectas emocionalmente de forma habitual para no sentir.
  • El dolor o culpa siguen siendo tan intensos que no logras disfrutar nada, incluso después un año o más.

Publicado originalmente en: https://psicomerida.com/blog-articulos-y-mas/