¿Problemas para dormir?

En marzo se conmemora el Día Mundial del Sueño, un viernes antes del equinoccio de primavera, para hacer notar y prevenir trastornos del sueño ya que afectan a cerca del 40% de la población mundial. Es que dormir no es sólo una necesidad biológica, es un indicador sensible del estado de nuestra salud (mental).

Los síntomas pueden pasar desapercibidos si ocurre sólo un par de días, como tener dificultad para conciliar el sueño, despertar frecuentemente por las noches, somnolencia excesiva durante el día, despertarse por la madrugada y ya no poder dormir nuevamente. Pero cuando el sueño se altera de forma persistente, ya se sea prolongada o brevemente, muchas veces no es un problema aislado, sino una señal de alarma que podría estar vinculada a depresión, ansiedad, estrés crónico o incluso estrés postraumático.

Incluso si durmieras más de ocho horas y sientes que no descansas, o lo haces en horarios poco comunes como en el día mientas trabajas o estudias, es un indicador de que algo está ocurriendo. Así, identificar un trastorno del sueño puede ser una puerta de entrada para detectar y atender un problema de salud mental más amplio. Algunas señales de alarma podrías ser: dificultad para dormir al menos tres veces por semana durante más de un mes, despertares muy tempranos persistentes, somnolencia diurna que afecta el desempeño, uso frecuente de alcohol o medicamentos para “lograr” dormir, o un aumento notable de irritabilidad, ansiedad o tristeza asociado al mal descanso.

Si presentas algunas de estas señales o síntomas, buscar ayuda profesional podría ser una de las mejores decisiones en cuanto a prevención, sobre todo si ya has consultado con un doctor(a) que por los síntomas te refirió a consulta psicológica. La terapia cognitivo conductual (TCC) podría ser un buen comienzo para revisar cómo los pensamientos que tienes durante el día podrían estarte afectando cuando llega la hora de dormir, así como las conductas que mantienen el problema (siestas prolongadas, uso excesivo de pantallas, evitación de actividades) y los patrones emocionales asociados.

En casos de estrés postraumático o estrés crónico, la intervención también puede incluir técnicas de regulación emocional, exposición gradual y procesamiento de experiencias difíciles, reduciendo así la activación nocturna, incluso con técnicas enfocadas precisamente a este momento del día.

Como puedes ver el sueño puede funcionar como un termómetro de la salud mental. Cuando empieza a alterarse de forma constante, conviene preguntarse qué está ocurriendo en el plano emocional o personal. Atender el sueño no es solo mejorar la calidad de las noches, es invertir en uno de los pilares que sostienen la salud y bienestar psicológico. Ignorar estas señales pueden prolongar el malestar por el que podrías estar atravesando, por lo que escucharlas puede ser el primer paso hacia una recuperación más integral y pronta.

Fuente: https://www.gob.mx/insabi/articulos/dia-mundial-del-sueno-18-de-marzo